El ser humano, por definición es egoista en potencia. Siempre preocupándose por el, más tarde por el también y luego, si queda un rato igual se preocupa un poco por el resto.
De ahí que siempre queramos ser los más guapos, los que mejor vestimos, los que mejor nos peinamos, los que mejor nos maquillamos, todo, para destacar en esta sociedad tan superficial en la que, por desgracia, vivimos, y que nos obliga a seguir unos cánones para lograr la ansiada aceptación social.
Sociedad marcada sobretodo, por la gran influencia que tiene sobre nosotros los medios de comunicación, especialmente la TV, que gracias ( o por desgracia) a su santo poder como caja tonta ( esto veo, esto es lo correcto), nos guía por un mundo que queramos o no, no es el real.
Queremos ser tan guapos como el actor de moda, o vestirnos tan bien como la protagonista de nuestra serie favorita, y ya que ni hablar queda del magnífico maquillaje de la presentadora del momento.
Pero no todo es tan bonito y tan fantástico como nos lo pintan en la dichosa caja, hay personas que sufrimos y no precisamente porque queramos, ciertas "dificultades" que hacen que nuestro día a día se nos haga un poco más complicado que al resto. Con estas dificultades juega la Fundación Once en sus nuevos spots publicitarios, para hacer ver la ansiada "normalización" del colectivo mal-llamado discapacitado o minusvalido, son cuatro spots los que llenan actualmente nuestra pantalla que reproducen con mucha, por llamarlo de alguna manera, suavidad situaciones diarias de personas con discapacidad.
Cuatro spots que reflejan tres etapas de la vida de cualquier persona desde su niñez y primeros juegos, hasta la incorporación al mundo laboral.
Empezaremos por este último donde una persona con invidente se incorpora a un nuevo trabajo.
Otro de los spots nos muestra la actividad universitaria de una joven sobre ruedas.
Sin duda alguna, una de las edades de la vida donde más necesitamos esa aceptación de la que hablaba al principio del blog, es la adolescencia con el comienzo de los enamoramientos.
Pero sin duda alguna el más significativo para mí, de esta tanda de spots de la Fundación es este, donde se refleja la inocencia de la infancia y, deja más claro que nunca que es la sociedad y el entorno quien crea los prejuicios hacia las personas con discapacidad.
Este tipo de anuncios y vídeos no son nuevos para la Fundación Once, basta con buscar sólo un poquito por la red para darse cuanta de la gran cantidad de videos cargados de significado que esta institución lanza cada cierto tiempo.
Y si hablamos de discapacidades , es de obligado cumplimiento hablar de una película que refleja fielmente la tan ansiada normalización. Seis puntos sobre Emma , narra la historia de una joven invidente que está dispuesta a hacer cualquier cosa por conseguir su mayor anhelo, convertirse en madre. Acompañando a esta historia principal aparecen ciertos personajes secundarios, de los que, de cada uno de ellos se puede sacar una mensaje claro sobre la vida.
Pero ya basta de hablar (esta peli se merece un post completo y lo tendrá ), os dejo con el trailer para abrir boca, ya el resto tendreis que verlo en las salas de cine. Si os fiais tan solo un poquito os diré que merece la pena gastaros el dinero de la entrada.
No siempre la alegría tiene por qué desbordar este blog, hoy toca recordar. Ayer fue el día de Todos los Santos y como es costumbre, recordamos a todos aquellos que ya no están, hoy llega a mi correo un enlace donde se habla de una persona que ya no está, que hace ya muchos años que se fue. Sinceramente yo no lo llegué a conocer, pero con las historias contadas a través de los años, siento como si estuviera a mi lado día tras día: esa persona es
'El Pincha'
Juan Trujillo Bordón
Los trastornos de la memoria, ya habituales, me jugaron una mala pasada en el primer encuentro anual de ex jugadores de la U.D. Telde. En mi alocución apresurada expresé mi reconocimiento a aquellos locos maravillosos que apostaron por mí como entrenador del equipo. Fue así que, paso a paso, desgrané mis gratitudes.
Primero, hacia Manolo Pulido y su junta directiva. Después, a mis colaboradores, de los que tanto aprendí, encabezados por el maestro lanzador de faltas y excelso futbolista, Pedro Martel, mi entrañable amigo del alma. Hice algunas referencias a anécdotas solidarias de diversas plantillas de futbolistas mágicos y, ¿saben qué me pasó por culpa de los inevitables trastornos de la memoria y la necesaria agilidad y apresuramiento del discurso? Pues que me olvidé de Antonio Monzón, “El Pincha”. ¡Tiene bemoles el asunto!
Decididamente, la vejez me jugó una putada imperdonable. Así que esta vez, en la segunda reunión anual del imbatible grupo, me preparé para hablar del Pincha. Y, sin embargo, tampoco lo hice. ¡Eran más de cincuenta, los cabrones, con sus lindas esposas, tan arregladitas, tan seductoras, tan cariñosas…! ¡Estaban tan felices, tan chistosos, tan divertidos, que ni siquiera ellos, que me quieren tanto, merecían soportar uno de mis interminables rollos. Bastante paciencia mostraron cuando, estando activos, soportaban mis comidas el coco, mis inacabables peroratas, con espartano y resignado estoicismo.
Así que, cuando llegó el turno de palabras, me callé como un puto. No lo hice por descortesía a las masocas peticiones que me formularon. Opté por el silencio para preservar la alegría. Y ahora, con más calma, escribiré sobre lo que quería decir la rutilante noche del sábado y no dije para no ser aguafiestas.
Antonio Monzón, “El Pincha”, había sido, pese a su escasa estatura física, un porterazo. Me acuerdo que, siendo niño, en la Sindical, me quedaba atónito viéndole volar por el éter para atrapar balones emponzoñados por la maldad del gol. Aquel pequeñajo veterano parecía tener alas. Y luego, en cuanto fui absurdamente elegido para entrenar a la U.D. Telde -- Pulido se comportó como un loco peligroso fichándome-- le puse la pistola en el pecho y lo obligué a ser el entrenador de porteros, so pena de muerte súbita.
Fue así que durante muchos años, que a mí me parecieron días, Antonio Monzón, “El Pincha”, puso todo su empeño, todo su entusiasmo, más grande que todos los océanos del mundo, en masacrar a nuestros extraordinarios cancerberos. La crueldad del Pincha en los entrenamientos adquirió su más torturadora expresión en Gustavo, la niña de sus ojos, al que nos devolvía, después de las sesiones de entrenamiento, como un zombi irreconocible. Había que hurgar en la capa de tierra y de sudor, convertidos en barro durante la mezcla, para saber de quién se trataba, no fuera a infiltrársenos un espía del Güimar en el vestuario.
El Pincha, como entrenador, era un espectáculo. Igual que Pedro Martel. Yo pasaba por allí, como un desempleado, solazándome con sus maniobras de maestros balompédicos. ¡Qué bien lo pasé, cojones! ¡Cuánto trabajaban aquellos sabios malditos para que yo, los domingos, presumiera estúpidamente de ser un entrenador de verdad! Y Manolo Pulido y su directiva (¡cómo quería yo a Manolo Castro, a Antonio Hernández, a Pepe Julio, a Juan Pérez, a…), encima hasta me pagaban, los muy tontos, por pasarlo en el Hornillo mejor que en el Pachá.
¡Qué gozada, cuántos orgasmos, este fin de semana pasado con tantos amigos, con tantas anécdotas, gracias al trabajo brutal y desinteresado de Miguel Quintana y Juanma, dos organizadores, dos aglutinadores, que si fueran alcaldes, o concejales, harían de Telde la mejor ciudad del mundo! ¡Cómo insisten los jodidos para que acudamos todos! ¡Con decir que hasta Senlle, que vive en el País Vasco, fue el primero en llegar! La pena fue que esta vez no nos acompañara, por legítimos motivos, nuestro buen amigo Paco Santiago, el jugador número doce, que no gastó un duro en el equipo, como tiene que ser, pero que estaba siempre allí, con nosotros, como jugador número doce.
Manolo Pulido tiene una calle. Juan Pérez, otra. Ambas, sumamente merecidas. ¿Y qué hacemos con El Pincha? Yo, para variar, solicitaría un monumento, un busto suspendido en el aire, una paloma mensajera de paz y cordialidad, en la Plaza de San Gregorio! No sé. A lo mejor, además de desmemoriado, estoy un poco loco. Siempre lo estuve. Pero sería bonito que Antonio Monzón, “El Pincha”, se nos mostrara cada día, desde su monumento aéreo, para enseñarnos las virtudes del trabajo, la lealtad, la bonhomía y la sabiduría. Y estoy seguro, me juego lo que ustedes quieran, que Gustavo volvería a ponerse el chándal, dispuesto a volar como el maestro, aunque la gente no supiera que es Gustavo, porque las toneladas de barro impedirían verle la cara, como si de una momia feliz se tratara.
¿Y qué nueva jugarreta o emboscada me prepara mi flaca memoria? Seguro que muchas. Pero, por si acaso, para curarme en salud, lo arreglaré con pocas palabras: gracias a todos los que el sábado pasado, una vez más, me hicieron sentirme entrenador feliz y bien pagado, hábilmente escondido detrás de los que, de verdad, sabían de fútbol: Pedro Martel y “El Pincha”. ¿Cómo no voy a quererles y recordarles cada día, cuando observo mis incompetencias en el delatador espejo de la memoria?
Juan Trujillo Bordón fue entrenador de la UD Telde.
Esta persona antes nombrada y bien alavada "El Pincha", Antonio Monzón no fue otro que mi abuelo. Que esté donde esté siempre está conmigo
Aqui les muestro mi primera entrevista para el programa Doble Sentido, realizada junto a mis compañeros Esli Melián y Romina Darias. Esta vez fue al cantante mejicano Jaime Kohen.
Hoy mi inspiración sigue en el banquillo, pero no por ello mi pequeña cabezita deja de dar vueltas. Hoy es un día en el que el mundo ha dicho adios a uno de los genios, al hombre que dicen, hizo la informática mas accesible a todos. Hoy, ha muerto Steve Jobs, cofundador de Apple y consejero delegado de la misma firma hasta agosto pasado. Jobs luchó contra una enfermedad cercana y destructiva que no entiende ni de clases sociales, ni de extractos bancarios; a Steve como a muchos otros se lo ha llevado el cáncer. Hoy el mundo se ha rendido a él y todos los diarios digitales e impresos alrededor del globo le han querido demostrar su admiración.
Aparte de ser el creador de la manzana más rica del mundo Jobs era también reconocido por su gran capacidad para la oratoria. He aqui una pequeña muestra:
Ya que ahora mismo me encuentro en un momento de motivación transitoria aprovecho.
Os dejo por aquí la entrevista realizada a Elisabeth García, reina del carnaval chicharrero más amargo y representanto actual de la provincia al certamente de belleza Dama de España.
Dicha entrevista fue realizada por Esli Melián y una servidora el pasado jueves en el programa DobleSentido (@doblesentidorut).
Aprovecho también para hacer un poco de publicidad. Doble Sentido es el programa musical de RadioUniónTenerife. Emitido todos los jueves en riguroso directo a partir de las 4:30 (hora canaria).
Volvemos a intentar tener actualizado el blog (siempre intento, nunca cumplo), la intención es lo que cuenta que luego se logre o no es diferente.
Hoy actualizo con un pequeño texto literario realizado para clase pero que, como no tengo abuela me ha encantado... Por aquí lo dejo.
Tema: evacuación de la localidad herreña de Frontera estos últimos días.
El temor se adueña de la isla tranquila mientras que la madre naturaleza agoniza y pide paso. Son muchos los temblores de la última semana cuales gritos desgarradores que sufren intensamente. Los habitantes de la tranquila localidad, prestados en ese lugar por mucho tiempo ya no saben que pasará; lo único de lo que tienen certeza es que tiene que salir. Rápidos, decididos y sin tiempo de mirar atrás, dejan a sus espaldas por unas horas todo lo que les ha costado años y años de lucha conseguir. Lo único que tienen asegurado es un lugar para dormir, del resto nadie sabe. Seguridad y cobijo es lo único que les pueden ofrecer los que están a cargo. La naturaleza es caprichosa y sabia, y ahora ha despertado, temblando lenta e incesantemente, asustando a muchos y dándole la razón a tantos otros que ya presuponían lo que viene sucediendo.