Todo hay que admitirlo en esta vida, y por una vez lo admito estoy ilusionada, algo me dice que ésta vez es la mía, intuición o quizás demasiadas ganas.
Pero veo cerca, muy cerca la posibilidad de cumplir mi sueño, salir de esta pequeña isla donde estoy más por obligación que por ganas y, al fin poder estudiar lo que quiero.
Algunos pensareis pues vaya ilusa por simplemente poder estudiar algo que le gusta. Yo os respondo: cuando se lucha por llegar a lo que se quiere durante años las ganas se incrementan o disminuyen, depende de la fuerza de la persona, el mio, particularmente es el primero.
Despues de estos años de lucha y de perder un curso en una carrera de magisterio que requería de vocación y sobretodo ganas. Algo que yo no he tenido en todo este año y que se ha traducido simplemente en cero motivación, tanto para intentar estudiar como para sacar fuerzas para ponerme a ello. Lo que me ha quedado bastante claro de todo esto es que por los sueños hay que luchar hasta el final saltando los obstáculos, los baches y las murallas que se le pongan a uno por delante, cueste lo que cueste, y levantándose todas las veces que se caiga.
Mi intución me dice que en septiembre estaré allí, en mi querida isla de enfrente, Tenerife, empezando con una gran ilusión y con muchas ganas una nueva carrera, la carrera que he querido hacer desde que era una renacuaja de 13 años, jamás se me ha ido de la cabeza, ni he pensado en rendirme en todos estos años que han pasado, siempre he tenido claro lo que quiero estudiar y a lo que me quiero dedicar; yo, Ruth, quiero ser periodista.
Informar, simplemente desde una redacción, de forma clara y rigurosa, que se entiendan las verdades, y poner de manifiesto todas las injusticias que se viven en nuestro supuesto mundo perfecto y que a veces por desconocimiento o por no querer ver lo que pasa nos ponemos una venda en los ojos y las ignoramos; quiero luchar por la profesión a la que me quiero dedicar, limpiarla en todos los aspectos, tanto de la manipulación que se le suele atribuir como de los intrusos que cada día vemos, oimos y leemos en los diferentes medios. Ya que como bien dicen los sociólogos vivimos en la sociedad de la información, pero por qué ha de estar contaminada y degrada, tenemos que luchar porque se limpie este mundo, y porque se dediquen a el los que verdaderamente están preparados y quieren hacerlo y no esos creadores de noticias fantasmas y exclusivas baratas.
Yo lucharé por dedicarme a lo que quiero, lucharé por el periodismo y lucharé por la verdadera información.
Sé lo que quiero y sé lo que estoy dispuesta a dejar y a dar para conseguirlo : TODO.
Por los sueños hay que luchar y no rendirse jamás.